sábado, 2 de marzo de 2013

SINTESIS “LA EVOLUCIÓN DEL CONCEPTO DE MORFOLOGIA URBANA”



 La morfología es la forma externa de las ciudades. Esta se ve influenciada por el emplazamiento (relación con el medio físico: sobre una colina, en la ribera de un río, etc) y la situación (posición relativa de la ciudad con respecto al entorno próximo: otras ciudades, vías de comunicación, etc). Su estudio se realiza sobre un plano, que es la representación a escala de los espacios construidos (edificios) y de la trama urbana (calles, parques, y otros espacios vacíos).
La forma sobre el plano de la ciudad puede ser de diferentes maneras dependiendo de la trama viaria: ortogonal o en damero, cuando el plano de la ciudad sigue una estructura cuadriculada, con calles que se cruzan en ángulo recto también llamado plano hipodámico su desarrollo es habitual en la historia del urbanismo desde las ciudades griegas o romanas, las ciudades coloniales hispanoamericanas o los ensanches europeos del siglo XIX; radiocéntrico: cuando desde el centro de la ciudad parten múltiples calles en todas direcciones a modo de radios, mientras que otras circulares las cortan y rodean por completo al centro urbano (ejemplo de ello es Budapest); e irregulares, que contiene calles estrechas y sinuosas, muchas de ellas sin salida, originadas por la inexistencia de planificación previa a la construcción; las manzanas de viviendas eran por tanto irregulares y compuestas por edificios altos en los que se hacinaba la población. Las ciudades de origen medieval suelen tener este tipo de configuración.
Los primeros desarrollos del concepto se producen en la segunda década del siglo desde la geografía del arte centroeuropea. Los estudios del sitio y el plano de la ciudad, como el de Geisler sobre Dantzig de 1918, son de todos modos meras descripciones

Desde los años 70, la noción de morfología urbana no ha dejado de hacerse cada vez más inclusiva, de manera que hoy en día no puede ya separarse de nuevas acepciones que han ido enriqueciendo su contenido. Así, se entiende como posible que un estudio de morfología urbana deba incluir una consideración de la ciudad como paisaje, esto es una visión de la ciudad en movimiento o un análisis urbano desde los elementos subjetivos que introduce la percepción

Morfología y crecimiento urbano: del espacio cerrado al espacio abierto en la visión de la cultura arquitectónica

Las explicaciones del crecimiento urbano contemporáneo por parte de la cultura arquitectónica son una buena piedra de toque para valorar hoy en día la utilidad del análisis morfotipológico. La ciudad de la Era Industrial ha constituido para numerosos arquitectos el puente histórico de transición de las formas urbanas de la ciudad compacta preindustrial y a la dispersa del siglo actual. Ese paisaje urbano en transición puede contemplarse a modo de ejemplo en la evolución de la calle como uno de los elementos más definitorios de la forma urbana. El siglo XX, y en concreto los años 50 y 60, sancionan en todos los países europeos la hegemonía del bloque y de ese espacio abierto sin cualidad, una auténtica convulsión de las formas urbanas que en sus distintas versiones nacionales marcan el camino definitivo hacia la consolidación de una ciudad cada vez más dispersa. Un vertiginoso recorrido de lo cerrado a lo abierto que no ha hecho sino ensancharse a pesar de las "llamadas al orden"

El desarrollo de la ciudad difusa durante los últimos veinte años ha multiplicado esa tendencia que creíamos olvidada en la época del urbanismo de la austeridad, de la regeneración urbana, de la "cirujía" de las tramas urbanas inconexas y de la ciudad compacta como modelo estético. Se ha producido un auténtico salto de cualidad con la generalización en el territorio de formas de suburbio jardín, de áreas densas en perfireria, de centros comerciales, de espacios del intercambio logístico, de parques industriales, etc...




Hacia nuevas explicaciones

La crisis de las visiones tradicionales se debe en parte al cambio del modelo de crecimiento urbano y a la entrada de nuevos paradigmas de funcionamiento económico y social. La visión más estrictamente fisicista desde la cultura arquitectónica es incapaz hoy por hoy de ofrecer nuevos paradigmas interpretativos de la ciudad actual: la forma de los actuales desarollos urbanos no puede comprenderse ya bajo la sencilla oposición espacio abierto-espacio cerrado. Las interpretaciones de la ciudad desde las ciencias sociales, dominantes en la teoría urbana en las últimas décadas, han olvidado en buena medida los aspectos estrictamente físicos por poco relevantes en la explicación del desarrollo
urbano o por simple incomprensión de los fenómenos de difusión urbana de los últimos años.


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